noviembre 07, 2009

Tobillos

“ how I wish you could see the potential
the potential of you and me ”
~Death Cab For Cutie





Post Data

Que busque todas las piedras del mundo y decida volarme todos los dientes de una vez por todas. Que busque todo lo hermoso del mundo al otro lado de este desierto de sal. Que el sol no se vaya sin que yo me dé cuenta. Que me caiga un rayo encima y no muera nunca. Que Dios camine entre nosotros junto al Diablo y hablen sobre el fin del mundo en secreto. Que me quede sin voz, me quede sin letras, pero nunca sin algo que decir. Que me recuerdes que siempre es posible portarse peor.  Que después de la próxima carta se acaben los silencios aún cuando sean redundantes las palabras que sigan después. Que podamos burlarnos de la gente en la calle. Que me sienta vivo en tus brazos. Que nos peleemos por quedarnos con el puff y terminemos durmiendo abrazados. Que te sientas segura en mis brazos. Que pueda pensar en ti siempre con una sonrisa. Que pueda siempre hacer lo que quiera. Que sonrías despacio para que pueda verte sin perderme ni un detalle. Que tus tobillos sean los únicos tobillos que ame besar aún cuando hayan muchísimos más allá afuera. Que esta habitación sea más que cuatro paredes. Que tiemble otra vez. Que llueva otra vez. Que todas las mentiras se vuelvan ciertas. Que te des cuenta que no soy lo mejor del mundo pero sí el único que estará siempre ahí. Que lo desconocido nos arrope en las noches cuando pensemos en nosotros. Que siempre tengamos Paris, una plaza, un parque... este mundo imperfecto que nos regala sonrisas deformes. Que yo sea lo más sincero posible y me creas. Que vuelvas. Que te quedes. Eso. Nada más.

noviembre 05, 2009

30mil pies


Sie7e

Siete meses después y no terminaron de despegar. Siempre y cuando hablen en plural. Si en singular, lo nombran a él, ya estaba en las nubes. Intentando volverse una de ellas, intentando cualquier cosa absurda como hacer de lo imposible algo posible. Como si sirviera de algo volverse nube. Si se utilizara el singular opuesto, habría que cambiar por una analogía más adecuada: como un barco anclado, siendo él el barco.

—En serio espero que entiendas —dice—. Porque de repente no tiene mucho sentido explicar lo que quiero dejar a entender.

De manera que siempre puedas hacer que lo que sea signifique cualquier cosa y no lo que él diga. Porque es redundar si, después de siete meses sigues sin poder usar un adjetivo o un sustantivo de la manera correcta. Si aún sigues en la planta baja sin poder subir en el ascensor hasta la terraza a mirar las estrellas.

—Sin subir verme cada vez que busco formas en el cielo —dice—. O cada vez que estoy a 30 mil pies de altura intentando confundirme con las nubes.

octubre 25, 2009

Silencio



Carta sin destinatari@

No sé hasta qué punto puede todavía interesarte todo lo que hago y digo. Si llegara a darse el caso de que mis expectativas con respecto a tus intereses coinciden en su máxima expresión, entonces todo hermoso que se hace llamar perfección llovería sobre este planeta al que te estoy invitando actualmente. La luna ya no me sonríe al igual que el gato risueño le sonreía a Alicia. Y está bien. No quería la falsedad que me ofrecen esas estrellas que simulan ojos en una expresión larga y oscura. No quería la falsedad —o la sinceridad— que ofrecen los silencios al otro lado del teléfono. Al otro lado de la montaña. Al otro lado del mundo. A pesar de que era una sonrisa paciente y sin prisa e incondicional.

Te escribo todo esto porque en algún momento nos tocará debatir en silencio, limitándonos a mirarnos a través del espejo que realmente no muestra la realidad de nosotros. Te escribo esto porque no pude besarle los tobillos al tiempo justo antes de que el sol descendiera para siempre. Te escribo esto porque es lo único que puedo hacer sin pronunciar palabra alguna. Sin testigos, sin inocentes, sin culpables. Todo, absolutamente todo lo que intento hacer es que entiendas un poco más de qué va esto. Pero creo que mientras más lo intento aclarar, todo empeora.

octubre 24, 2009

Fall

“ ...dime con tus dedos
que no habrá más peros... ”
— Facto Delafé y Las Flores Azules




Otoño

Las hojas caen sin ruido
en el mismísimo lugar
en el que ella y él
se tocaron por primera vez
con sus labios

es el otoño de este octubre
oscuro y frío y silencioso
es el otoño de este sol
que estalla en chispas monocromáticas
es el otoño de ellos dos juntos
bajo un cielo opaco y sin estrellas

octubre 23, 2009

Fin



Apocalipsis

El sol explotó mucho antes de que pudiéramos echar un vistazo. Mucho antes de que pudiéramos encontrarnos a medio camino. No sé si te diste cuenta pero cuando eso pasó, morimos, ambos... todos. Ahora todo el silencio tiene sentido en esta habitación a oscuras. Ahora todas las piezas del puzzle en blanco encajan a la perfección. No sé cómo pasó ni sé bien por qué. Pero eso fue lo que sucedió. No lo dijeron las noticias en algún canal de televisión o en una estación de radio. Es que cuando pasó, el nuevo gran estallido, pensamos que era porque esa bola enorme al final del mundo huía de nosotros. En realidad fue que huyó con nosotros. O al menos eso es lo que parece haber sucedido. Como si de pronto todas las cosas hermosas que habían en el camino que une dos puntos equidistantes se marchitaran como rosas en el desierto, como si las casas fueran de papel y ardieran en llamas tan fácilmente o como si los castillos de arena fueran arrasados por las olas o la lluvia. Por agua en fin.

Y todos se preguntaron qué había sido aquel estallido que hizo mover el suelo con esa fuerza tremenda. Incluso, por un breve lapsus que tuve yo llegué a preguntarme lo mismo. Pero la respuesta era tan jodidamente obvia que pareció imposible de creer. Una polilla en Timbuctú agitando sus alas. Tu propio apocalipsis dentro de ti mismo. Tus manías, tus deseos, tus miedos, tus inocencias, tus silencios, tus recuerdos... todo se va a la mismísima mierda cuando el sol termina de irse sin que puedas observarlo. Porque el tiempo no espera a nadie. Y todo se vuelve negro como en los ojos de un ciego. Y la esperanza pende de un hilo, porque siempre termina siendo lo último, lo que se desgasta más lento, hasta que finalmente cae con todo lo demás. Porque sabes, que cuando sientes que el mundo se está derrumbando afuera lo más probable es que lo que se esté derrumbando seas tú mismo.