"Imagina que el tiempo no es tanto un río como un libro"
CHUK PALAHNIUK
- ¿Crees que es imposible desprenderse de uno mismo? - Me pregunta Chuck mientras mira por el enorme ventanal de la suite y de pronto dejo de escuchar el tictac de mi reloj de pulsera. La televisión está encendida:
Llega un momento en la vida en que todo parece insuficiente. Las decisiones ha sido tomadas. Sólo puedo continuar...
La ciudad, al nivel de suelo es hermosa, me imagino que será también desde esta altura. El problema es que sufro de acrofobia, aunque no es lo único. Soy una colección andante de fobias. Soy la representación a la imagen y semejanza del creador con todas sus frustraciones y miedos. Decirlo, eso, es casi lo único a lo que no le temo.
- No lo sé, le digo, ¿A qué te refieres?
Sigue sin mirar a ningún lado más que a la ciudad nocturna, los coches yendo como hormigas por las calles, luces encendiéndose y apagándose. Allá afuera pasan más cosas de las que uno cree, en esa tranquilidad de la 1:55 de la madrugada, está visualizando más allá de cualquier cosa. En esa tranquilidad, lo más seguro es que alguien esté siendo violada, mutilada. Algún padre está golpeando a su familia y algunos estarán teniendo orgasmos frente a un televisor.
Tictac, tictac...
- ¿Crees que podemos separarnos y viajar hacia otros lugares? ¿Conocer gente nueva en alguna otra parte del mundo a la que nunca jamás hemos ido? ¿Conocer gente que aún no existe o... que ya no existe?
Realmente no sé a lo que se refería. De verdad. Normalmente él no hace preguntas, y cuando las hace, realmente no está esperando una respuesta. Hoy parecía interesado en oír mi opinión.
Tictac, tictac...
Me dice:
- Estuve en una exposición de arte, en un sueño, una exposición extraña. Allí podías ver cualquier cosa. Mientras paseaba entre la gente y todo lo demás había una chica... ella conversaba con alguien y le escuché decir: "Cuando yo era adolescente todo era más simple y honesto. Ser culto dependía de tu esfuerzo por instruirte y no de la rapidez de tu internet".
Me dice:
- ¿Has pensado que quizás toda nuestra vida se basa en compartir experiencias a través de sueños?
Mi reloj pulsera sigue haciendo ruido. Una y otra vez, y otra vez.
- Despierta - me dice -. Ya casi es hora.
Me dice:
- Imagina que caes en un agujero negro. E imagina también que pudieras verte cayendo en él. Cuando te destruyas, te verás hacerlo en menos de un segundo. Más rápido que un parpadeo. Pero dentro de él, podrías estar muriéndote eternamente.
Y nada más faltaba, que hacer eterna tu propia destrucción. Estar dentro de un agujero negro, muriéndote infinitamente. Entonces mi reloj, nunca dejaría de hablarme. Tictac, tictac... infinitamente tictac. Entonces, sólo así, creería en el infierno. Jaco Van Dormael diría: La peor parte es saber que sigo con vida.
- El tiempo no es como nos lo han enseñado. Nos dicen que es una línea y que no puedes devolverte. Que no puedes enmendar las decisiones estúpidas que has cometido. Nos lo dicen para que no intentemos otra cosa. Para controlarnos. Imagina el tiempo como un libro. Un libro que abres en cualquier página, al azar. Y que puedes volver a ver la página y saltar a cualquiera que te plazca. Imagina que alguien lo haya descubierto y no quiere que nadie más lo sepa, que puedes ir y venir, para hacer que en el futuro tengas más dinero, o un mejor trabajo, o un mejor auto, o que puedes hacer que la chica de tus sueños no pueda vivir sin ti. ¿No te gustaría ser a ti el único que tiene el control de las cosas? ¿Le dirías al resto del mundo que eso es posible?
El sólo pensar en esa remota idea me da escalofríos.
Me dice:
- Antes de que Colón fuera al nuevo mundo, antes de que alguien pensara siquiera que la tierra era redonda, decían que el horizonte era el límite del mundo, que si te atrevías a navegar hasta allá te caerías por el borde.
¿Y si aquellos que conocen los secretos del tiempo intentan evitar que todos encuentren ése límite? ¿Y si es parte de un plan crear zozobra en base a una falsa responsabilidad de tomar las decisiones correctas que te llevarán al resto de tu vida? Ronald Mallett no se conformó con aceptar toda esa idea. Pero incluso, su visión del tiempo es conformista y así nunca jamás podrá salvar a su padre.
Tictac, tictac...
- Deberías dejar de usar eso - dice mirando mi reloj-. Levántate y ve a la terraza. Observa las luces de la ciudad. Conserva esta vista. Imprímela en tu recuerdo. Puede ser la última vez que la veas así. Ya está por suceder.
Comencé a sentirme mareado y de pronto, todo se movía a mí alrededor. Las ventanas comenzaron a vibrar. Las lámparas. Los cuadros. Los libros salieron disparados de pronto.
Temblaba.
Chuck lo sabía. Sabía que iba a suceder.
- ¿No deberíamos ... ?
- Tranquilo. Aquí estamos a salvo. Pero ellos no - y señala los edificios que teníamos al frente.
El suelo comenzaba a agrietarse. Al igual que las paredes. Debía ser un terremoto de más de siete grados. Y finalmente, cuando pensé que empeoraría, cesó.
Miré al frente. Todo había quedado en ruinas. Como lo dijo.
Y dice:
- La mejor parte de todo es que la vista mejorará durante los atardeceres.

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